Hakuna Matata “Preocuparse es como una mecedora. Te dará algo que hacer, pero no te llevará a lugar alguno.”

El de preocuparse es un asunto complicado. Preocúpate demasiado y te consumirás. Preocúpate demasiado poco y puede que no sepas tomar las medidas necesarias para evitar el problema.

Imagina que debes dar un gran discurso o presentación, pero tienes miedo de hablar en público. Debes hacerlo en dos semanas, y pasar tanto tiempo temiendo el momento de presentarte delante de otras personas no te permite centrarte en la tarea y preparar el discurso real.

La noche antes del gran día, acabas tu discurso y estás bastante contento con el resultado pero crees que podrías haber tenido más tiempo para perfeccionarlo realmente. Por la noche no duermes bien, ya que te estás despertando a cada hora con un nudo en el estómago.

La mañana siguiente, cansado y ansioso, no haces nada más que obsesionarte con el momento que se acerca. Y luego sin darte cuenta, estás acabado. Estás destrozado, emocionalmente cansado e inseguro de cómo fue recibido tu discurso.

Este período de dos semanas de ansiedad podría haber sido fácilmente evitado mediante la gestión constructiva de tus preocupaciones. Pero crear un “periodo de preocupación” durante el día, te permite ser productivo durante el resto del tiempo y dar a los problemas toda tu atención.

Es importante reconocer que algunas preocupaciones son legítimas, pero muchas no. Preocuparte por las cuestiones incontrolables sólo te llevará a paralizarte. Céntrate en aquello en lo que se puede hacer algo. Si tienes preocupaciones financieras, comienza una lluvia de ideas. Una vez que empiezas a formular un plan, literalmente sentirás cómo el peso empieza a aliviarse de tus hombros.

Sabemos que esto es más fácil decirlo que hacerlo. Por lo tanto, si te clasificas como un preocupado crónico, practica este ejercicio: piensa en un momento muy bajo de tu vida. Ahora piensa, lo superé – ¿verdad? Todos somos más fuertes de lo que pensamos. Pero necesitamos dormir para ser fuertes. Necesitamos tiempo para sentarnos, respirar y revalorar nuestras preocupaciones. Si las dejamos, nuestras preocupaciones nos consumirán.

Diamante en bruto

Dicen que los diamantes son el mejor amigo de una mujer. Pero, dado su valor inherente, poseer y cuidar un alótropo de carbono metaestable también puede conducir a la ansiedad y el estrés. Si no sabes lo que queremos decir, simplemente observa a alguien buscando un anillo de boda; no es algo bonito de ver.

Sin embargo la pérdida, casi siempre al mismo tiempo, ofrece una oportunidad a alguien de dar un paso al frente y ser un héroe. Tomemos como ejemplo el hombre sin hogar cuya vida cambió para siempre cuando encontró una de estas piedras brillantes.

Hace unos años Billy Ray Harris de Kansas City, que en aquel momento era un sin hogar, se convirtió en la sensación de las noticias gracias a su corazón.

Un buen gesto, merece otro.

Cuando a una mujer se le cayó por error su anillo de compromiso de $4000 en una taza que Harris utilizaba para recoger las monedas, guardó el preciado tesoro en vez de venderlo a un joyero. Unos días más tarde, al darse cuenta de que había perdido su anillo, Sarah Darling volvió a ver a Harris y recuperó su preciada posesión.

Posteriormente, Darling y su marido crearon una página de donación online para ayudar a Harris a salir de la calle. Conmovidos por su honestidad y bondad, más de 8000 personas donaron cerca de $192 000. Harris fue capaz de comprar una casa, encontrar un trabajo y se reunió con su familia perdida, que lo creía muerto. Las acciones de Harris abrían un debate sobre los simples actos de bondad.

“La amabilidad puede provocar una cascada de consecuencias sociales positivas,”, dice Sonja Lyubomirsky, pH.d., profesora de psicología en la Universidad de California. “Ayudar a los demás conduce a gustar a la gente, que te aprecien y te ofrezcan su gratitud. También llevará a la gente a corresponder en tus momentos de necesidad. Ayudar a los demás puede satisfacer una necesidad humana básica para conectar con los demás, ganar sonrisas, agradecimiento y amistad.”

En Resumen, si quieres sentirte mejor, basta con ser bueno.

El psicólogo clínico Jo Lamble de Sydney dijo al diario Sydney Morning Herald el año pasado: “Ser amable reduce nuestros niveles de estrés, lo que significa menos cortisol corriendo a través de nuestro sistema, reducción de la presión arterial, mejor sueño y un sistema inmunológico más fuerte.”

Básicamente, mientras que estás haciendo algo por los demás, también harás algo por ti mismo.

Una investigación China afirma que ser bondadoso también puede hacerte más atractivo a los demás. En el estudio de 2014, los investigadores descubrieron la existencia del ‘efecto halo’, bajo el que las personas que muestran rasgos de personalidad positivos como ser agradable o bondadoso, son consideradas más atractivas.

Harris estaba simplemente haciendo lo que naturalmente le salió, pero siguiendo su ejemplo simple y honesto, tú también puedes impactar positivamente en otros y cambiar de vida al mismo tiempo.

Por lo tanto, hacer el bien porque de lo que se siembra se recoge.